Te voy a ser sincero: Kiby ERP no debería existir. O al menos, no como una marca que tú pudieras contratar.
Hoy quiero contarte en Tierra de gigantes, por qué nació Kiby ERP.
Siéntate tranquil@ con un café o una cerveza y disfruta de este camino.
Durante años, este software fue nuestro secreto mejor guardado. No tenía nombre comercial, no tenía página web y, desde luego, no tenía precio.
Era simplemente «La Herramienta». El motor interno que construimos picando código por las noches para gestionar nuestras propias empresas, porque seguir dependiendo de una hoja de cálculo o una plantilla de Excel para facturar era un suicidio empresarial. Y pensar contratar a un gigante, menos todavía.
El problema de usar Excel como ERP: Juguetes vs. Herramientas gigantes
Cuando empecé como autónomo hace muchos años, lo más asequible y rápido era utilizar un Excel para gestionar la carga administrativa. O en su defecto, un Word.
Claro, nadie te explica nada. Es un libre albedrío de “búscate la vida”. Pero realmente es un gran fallo que en vez de ayudarte con la carga administrativa, se convertirá en una carga aún mayor con el tiempo.
Y eso nadie te lo cuenta. Y hoy encima, menos con el Verifactu mirándonos fijamente.
Cuando seguí montando empresas y empezamos a crecer, nos topamos con la cruda realidad de la gestión en España:
- O seguías peleándote con un Excel infinito que se rompía (o se borraba) en cuanto tenías un poco de volumen y varios clientes. Imagínate varias personas editando el mismo Excel… Una completa locura.
- O pagabas una fortuna por un «Gigante» que te cobraba por cada módulo, por cada usuario y casi por respirar.
Mira que busqué una infinidad de programas de facturación, y empezamos por uno que nos costaba 10 €/mes. Estupendo. Aparentemente parecía que estaba resuelto el problema con Excel.
En el momento que me pedían una factura un poco más compleja, como un impuesto diferente, o teníamos que hacer una factura para una institución pública, ya venían los problemas.
Al final, lo barato sale caro como decía mi padre siempre.
Nos encontramos con la dura realidad de estos programas. El soporte técnico. Nulo o prácticamente inexistente.
Ninguno entendía nuestra realidad. Ninguno se adaptaba a nuestro ritmo. Excel era manual y propenso a errores humanos; los Gigantes eran lentos y caros y no te cubrían las funciones esenciales, siempre faltaba algo.
Así que hicimos lo que cualquier programador cabezota haría: fabricarnos nuestra propia herramienta de facturación.
Más que una simple hoja de cálculo: Probado en la trinchera
Prácticamente el «Conejillo de Indias» fuimos nosotros. Kiby no se ha probado con «testers» en un lanzamiento random. Se ha probado en la vida real con empresas reales nuestras.
Lo usamos para facturar nuestros proyectos. Lo usamos para gestionar a nuestro equipo. Lo usamos para presentar nuestros impuestos y dejar de enviar Excels desordenados a la gestoría. Para llevar el seguimiento de las ventas, el soporte técnico, el inventario, la gestión de proyectos…
Cada botón, cada función y cada automatización que ves hoy en Kiby existe por una sola razón: nosotros la necesitábamos desesperadamente para sobrevivir y poner orden en el caos que teníamos, que no era poco.
Si una función era compleja, la borrábamos. Si algo nos hacía perder tiempo, lo optimizábamos. Pulimos el software hasta que dejó de ser una herramienta interna y se convirtió en una ventaja competitiva real sin que nosotros nos diésemos cuenta.
El lanzamiento en 2026: La alternativa a Excel definitiva para autónomos y pymes
¿Por qué lanzarlo ahora? Ocurrió algo curioso. Algunos clientes y proveedores vieron cómo trabajábamos. Vieron la agilidad con la que sacábamos presupuestos o cómo controlábamos los márgenes sin volvernos locos con fórmulas matemáticas. Les llegaban facturas dentro de un portal de clientes, donde tenían todo ahí dentro.
Y empezaron a pedirnos «eso que usáis vosotros».
Nos preguntaban qué programa de gestión o ERP utilizábamos. Que les parecía la leche. Que ellos usaban X y no hace lo mismo que nosotros tenemos.
Otros nos preguntaban qué CRM teníamos, que querían igualmente trabajar así ellos. Que les parecía brutal.
También nos preguntaban, que nos tendríamos que estar gastando una completa pasta en software de gestión. Ya que eso mismo que hacíamos nosotros, ellos lo veían en herramientas carísimas de 200 y 300 €/mes.
Claro, al principio nos negamos. Era nuestro propio software que no estaba preparado para que nadie más lo utilizase. Pero estábamos dándonos cuenta del problema real que había ahí fuera y que no éramos especiales. A todos les pasaba igual.
Eran tantos los que nos preguntaban —clientes, colaboradores, proveedores, amigos, conocidos— que nos dimos cuenta de que no éramos los únicos hartos. Había miles de autónomos y PYMES ahí fuera buscando una alternativa a Excel que fuera profesional, segura y que no les costara un riñón.
Tampoco que tuvieses que contratar tres o cuatro programas diferentes para tenerlo todo.
El día que decidimos compartir el secreto
Un día, mientras que estábamos desayunando antes de entrar a trabajar, era como nuestro pequeño ritual del desayuno mañanero donde disfrutábamos de un buen zumo de naranja recién exprimido y de una buena tostada de tomate con jamón. (Es algo que hoy echo de menos. A día de hoy, teletrabajamos y cada uno estamos en un lugar diferente de España.)
uno de mis compañeros, Daniel, me comentó: “Oye Jorge, el otro día me volvieron a preguntar qué programa utilizábamos”.
A José, mi otro compañero, igual. Y así con todos. A mí también me pasaba, y sinceramente lo tenía dentro de mi cabeza como un runrún constante. No estábamos viendo el potencial a la herramienta que habíamos construido para nosotros más allá de nuestras necesidades.
No te exagero, era tan monotema cada semana, que finalmente ese día planificamos cómo íbamos a exportar el software que habíamos creado.
Decidimos convertirlo a un SAAS donde pudiese haber múltiples usuarios.
Empaquetamos todo nuestro conocimiento, toda nuestra tecnología interna y toda esa experiencia acumulada, y se lo ofrecimos a esas personas que nos habían preguntado.
Era muy gracioso, ya que el software tenía el nombre de nuestra empresa.
El resultado: Sorprendentemente, en apenas 6 meses, estábamos teniendo una facturación mensual de 2.050 €/mes con apenas 41 usuarios y un ticket medio de 50 €/mes. En su primer año de vida, generó unos 24.600 €.
Y no te pienses que hicimos mucho más de lo que ya teníamos para nosotros.
Y no hacíamos publicidad ni nada. Fue todo del boca a boca. El programa nos estaba dando unos grandes ingresos y nos pedía a gritos tener una marca propia.
Es cuando nos valoramos fuertemente hacerlo una línea de negocio más. Había muchas personas muy cabreadas con esa situación con esos grandes gigantes.
Nos preguntaban: oye, ¿Qué utilizáis? está muy guapo.
Y nosotros le decíamos, toma, pruébalo, es una herramienta nuestra. Y así empezamos a captar nuestros primeros clientes para sin saberlo, el futuro ERP.
Total, fue cuando empezamos a crear nuevas funciones, nuevos módulos de todo el feedback que nos comentaban esos primeros clientes. Se trasformó en un gran pequeño ERP para autónomos y pymes. Ese programa de facturación y gestión que necesitaba realmente una empresa para su día a día.
Se fue completamente de madre, y nos volvimos a sentar un día el equipo y yo para tomar una decisión. Teníamos varios clientes, el programa nos estaba dando unos ingresos interesantes.
El origen del nombre: De Korby a Kiby
Nos tiramos casi sin exagerarte, 5 meses buscando un nombre. Todos estaban cogidos ya, o eran premium y valían dos riñones. Por lo cual, lo dejamos a un lado y es cuando la inspiración llega.
Cómo fuerces la creatividad, llega un punto que ya no hay. Se agota y se diluye.
Un día, me llevé a mi perro guía al campo, a pescar, “Korby”. Y es cuando jugando con él en el agua, me llegó el nombre actual del programa: Kiby.
Korby estaba cogido. Y al final, tuve que variarlo algo, ya que quería un nombre fácil de recordar y que tuviese un significado aunque sea para mí. Lo hice en su honor.
Tres planes para tres realidades (que nosotros ya hemos vivido)
Cuando salimos al mercado en enero del 2026, tuvimos que rehacer los planes del software de facturación y gestión. Teníamos solo un plan pero ya no era viable. Cada sector no tiene las mismas necesidades.
Como sabemos que no es lo mismo ser un llanero solitario que tener una fábrica, no hemos hecho «tallas únicas». Hemos creado los planes basándonos en las necesidades reales de un negocio y por tipo de sector:
Planes de Kiby ERP. Trajes a medida para cada sector
1. Essentials: Para autónomos y empresas
- Essentials Freelance: Para el freelance que necesita orden y cobrar rápido (lo que yo necesitaba cuando empecé para dejar el Excel y profesionalizarme). Y por tan solo 15 €/mes. Algo asequible para cuando estás empezando.
- Essentials Pro: Para empresas en crecimiento que no solamente necesiten facturar. Tengan un equipo, necesiten gestionar proyectos, agenda inteligente, automatizaciones, domiciliaciones SEPA, portal de cliente… Una completa navaja suiza para cualquier pyme Española.
Ambos con soporte telefónico y humano incluido.
2. Business: Para comercios físicos y almacenes
- Business Basic: Para pequeños comercios que necesitan control de caja y stock automatizado. Prácticamente ideal para cualquier comercio pequeño que puedas ver a pie de calle.
- Business PRO: Para grandes comercios que trabajan con multi-almacenes, diferentes puntos de ventas y marketing avanzado. Otra navaja suiza para esos comercios exigentes.
Ambos con soporte telefónico y humano incluido.
3. Expansión: Distribuidores y fabricantes
Para los que juegan en ligas mayores, con fabricación, trazabilidad y gestión avanzada. Igualmente con gestión comercial, lotes y zonas y rutas comerciales.
Y por supuesto, con soporte telefónico y humano.
Esto no es una Beta. Es un veterano con uniforme nuevo.
Así que, cuando entres en Kiby, no estás entrando en una startup que está «probando suerte». Estás entrando en el sistema que ha sostenido nuestros negocios durante años y el de muchas pymes y autónomos que hoy lo utilizan.
Simplemente, ahora, también es tuyo. Sin cobrarte un riñón y con la garantía de que lo hemos sufrido y disfrutado antes que tú.
Bienvenido a la herramienta que nació de la necesidad, no de la especulación de los gigantes.




