Casi morimos de éxito con Verifactu (hasta que Hacienda decidió hacernos un «ghosting» de 12 meses)

Teníamos las ojeras por el suelo, el teléfono ardiendo y cientos de empresas aporreando la puerta de Kiby para que las salváramos de la nueva ley. En diciembre parecía que íbamos a tocar el cielo, pero no contábamos con que Hacienda, después de meses metiendo el miedo en el cuerpo a todo el país, decidiría dejarnos a todos en la estacada. Esta es la crónica de cómo pasamos de un aluvión de registros al silencio más absoluto en menos de 24 horas, y de lo que descubrimos sobre el verdadero negocio del miedo.

 

Hoy quiero contarte en Tierra de gigantes cómo casi morimos de éxito con Verifactu. Siéntate tranquil@ con un café o una cerveza y disfruta de este camino.

 

La realidad detrás de un ERP: El caos de la normativa fantasma

La gran mentira de los plazos (y el arte de legislar sin tener ni idea)

Todo esto empezó cuando el gobierno anunció que iban a implementar la ley anti fraude y verifactu. Daban más de un año para que las empresas cumpliesen la normativa y 8 o 9 meses para que los fabricantes de software cumpliéramos con la normativa. Y las empresas empezasen el 01/01/2026 y los autónomos el 01/07/2026 a cumplir la normativa.

Suena muy bonito así. Pero la realidad fue muy diferente. Hoy quiero contarte qué pasó detrás de un ERP.

Dado la seriedad de la situación, nos empezamos a poner en contacto con el gobierno para empezar a implementarlo en Kiby ERP. Nada más hacían que darnos largas.

 

Que si todavía no estaba publicado en el BOE.
Que si ya estaba publicado, pero que no estaba completo.
Que si estuviésemos atentos para el alta de proveedores.
Que la plataforma no estaba todavía al 100% disponible.
Que te busques la vida prácticamente pero que cumplas con la normativa.
Y los clientes preguntándonos mil dudas que algunas ni sabíamos responderles debido a la incertidumbre.

 

Fue un tremendo caos y mucha frustración. Y no hablemos de la poca información que daban…

 

Gurús de LinkedIn y noches sin dormir: La feria de los falsos expertos

Mientras que buscábamos más información en internet, no parábamos de ver a supuestos expertos que se ofrecían como especialistas en esta nueva normativa para poder cumplirla como fabricante de software.

Es acojonante. Acababa de salir la normativa, y ya había expertos. Jajaja

 

Total, conseguimos conectar con la Agencia tributaria y dejar el ERP preparado para el día 01 de enero del 2026 que en principio entraba la normativa en vigor para las empresas.

 

Ya estábamos relajados, habíamos suspirado aire fresco y estábamos avisando a nuestros clientes que eran empresa, que la noche del 31 de diciembre a las 00:00 el programa de facturación cambiaba automáticamente para ellos a verifactu sin que tuviesen que hacer nada.

Tan solo seguir los pasos de un asistente para poder activar completamente verifactu. Lo tuvimos que hacer lo más sencillo posible para evitar un colapso de soporte.

 

Lo que no veíamos venir era la puñalada del gobierno a las asesorías y gestorías y a fabricantes de software como nosotros.

 

El «ghosting» oficial se publicó en el BOE el miércoles 3 de diciembre de 2025.

El negocio del miedo vs. El manifiesto de Kiby

Cuando levanté cabeza una vez que ya estábamos tranquilos… Me di cuenta de algo que fue lo que nos diferenció muy por encima de los gigantes.

 

Todo el mundo usaba y usa la palabra Verifactu para venderte miedo. Los gigantes del software llevan meses bombardeándote con campañas del terror. Te dicen que el cielo se va a caer, que Hacienda te va a crujir y que, por supuesto, su solución de miles de euros es la única que puede salvarte.

Algo bajo mi punto de vista, poco ético. Aprovecharse de una situación de ese calibre para utilizar un marketing tan sucio. Pero oye, cada uno juega como sabe.

 

Ante una normativa nueva, lo sencillo es vender el apocalipsis. ‘Compra o te multan’. Es la gasolina de los mediocres. Pero eso, querido amigo, no es saber vender. Es no tener nada mejor que ofrecer que un paraguas agujereado. Es el camino rápido de los gigantes.

 

En Kiby nos negamos a entrar en la subasta del miedo. Los gigantes gritaban ‘multa’, pero nosotros decidimos hablar de libertad. Trasmitir una identidad. No rodamos un anuncio; grabamos un manifiesto, en vez de grabar una demo aburrida. Un vídeo que no te enseña botones, sino una forma de entender la vida y el negocio. Algo como los que, como tú y como yo, pelean cada día.

 

Te lo dejo aquí. Juzga tú mismo:

 

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No te puedes imaginar la cantidad de autónomos y empresas que se registraron en Kiby ERP.

 

El Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 15/2025 el día 2 (martes), pero el jarro de agua fría oficial para todos los que nos habíamos preparado llegó al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado. Fue ahí cuando confirmaron que la obligación, que se esperaba para 2026, se retrasaba hasta 2027 (enero para empresas y julio para autónomos).

 

Ese día, vivimos algo que no sale en las notas de prensa de las multinacionales. Vivimos el espejismo del pánico.

 

Nos emborrachamos con Verifactu (y la resaca de Hacienda nos va a durar un año entero)

Pero entonces, el gobierno hizo lo que mejor sabe hacer: cambiar de opinión en el último minuto. Anunciaron que la obligatoriedad se retrasaba un año más. Y lo que pasó después fue una lección de realidad que nos dejó fríos.

 

Me acuerdo perfectamente que yo ese día estaba haciendo una demo con unos potenciales clientes. Eran las 11:00 de la mañana.

Mientras que yo estaba ahí, internet ardía en llamas sin ser consciente.

Y nos enteramos, ya que la centralita se saturó. Descubrimos que el límite de llamadas en espera, eran 55.

 

Parece gracioso, pero te aseguro que no es un plato de buen gusto. La centralita saturada, los correos de soporte parecían que entraban cada segundo… No dábamos abasto ese día.

 

Todo el mundo con una misma pregunta: ¿Verifactu es obligatorio o no?

 

Bueno, y qué decir de esas personas que nos apuntaban con el dedo incluso para echarnos la culpa porque ya no era obligatorio.

Menos mal que eran pocas, ya que no tenía sentido. La culpa era del gobierno por recular a última hora.

 

Hablando con las asesorías y gestorías que son embajadores de Kiby ERP, todos teníamos el mismo sentimiento.

Nos han clavado un puñal y nos han utilizado como palanca. Como un trapo sucio de usar y tirar.

 

No te puedes imaginar todo el soporte que hicimos, y toda la labor de concienciación para explicar cada cambio en la normativa y cómo iba a ser a partir de que utilizasen verifactu su día a día.

 

Adiós a los «turistas del miedo» (y bienvenido a la resistencia)

Lo que vimos en la oficina los días siguientes fue un baño de realidad. La gran mayoría de esos usuarios que habían entrado en pánico se fueron con la misma velocidad con la que llegaron.

Las pruebas gratuitas de 14 días, se iban terminando y de cada 50, solo renovaban 6 para que te hagas una idea.

No querían orden. No buscaban la paz mental de tener su ciclo de ventas controlado, ni sus facturas automatizadas, ni su agenda sincronizada. Solo buscaban esquivar una sanción. En cuanto desapareció el fantasma de la multa, ellos también desaparecieron.

 

El silencio fue pesado. Ver cómo se caen cientos de usuarios tras el esfuerzo titánico que hicimos, duele. Pero cuando el polvo se asentó, vimos a los que se habían quedado.

Eran los que tenían un nivel de consciencia mayor. Los que, al probar Kiby, entendieron que el verdadero enemigo no es una inspección, sino el caos de su propio día a día. Se quedaron porque descubrieron que tener el control de su empresa y automatizar tareas diarias vale mucho más que cualquier prórroga del gobierno.

 

Ese día perdimos a los que buscaban un parche, pero ganamos nuestra identidad.

Los gigantes pueden quedarse con los que compran por miedo a Verifactu. Nosotros nos quedamos con los que buscan la paz de tener un negocio de verdad.

 

Esas pymes o autónomos que valoran el trato que les damos con nuestro soporte técnico cuando tienen una duda o algo falla.
Esos clientes que huyen de ser un ‘número de ticket’ en la cola de espera de una multinacional y buscan a alguien que les hable de tú a tú.
Esas familias detrás de un negocio que no compraron software, compraron la tranquilidad de llegar a cenar a casa a su hora, sabiendo que las cuentas están claras.
Esos emprendedores que saben que su tiempo vale demasiado como para perderlo arreglando fórmulas rotas en un Excel a las once de la noche.
 

Esta es la herramienta que hace posible nuestra historia.

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