Por qué el mundo no necesita otro ERP (pero sí necesita desesperadamente a Kiby)

Huella de dinosaurio del manifiesto en tierra de gigantes kiby ERP.

Ese día, el éxito casi me mata. Literalmente.

Estaba solo, la presión me golpeó el pecho y empecé a desangrarme por la nariz sin control. No sentí nada ya que estaba dormido. Eran las 04:00 AM y lo único que me salvó la vida fue alcanzar a decir: “Oye Siri, llama a…”.

Si ese día me hubiera ido, me habría ido como un «éxito» para el mundo, pero como un fracaso para mí mismo. Mis padres estaban llenos de orgullo; me veían ganar premios de innovación, tecnología e impacto social. Lo que no sabían es que, detrás de esos trofeos, yo no llegaba a fin de mes. Durante 6 meses, mi menú diario fue pasta, arroz y, si quería un lujo, un vaso de agua…

 

Soy Jorge Cáceres, fundador de Kiby, un ERP español.

Coge un café o una cerveza y te invito a leer con tranquilidad. Quiero contarte de dónde vengo y sobre qué va, “En tierra de gigantes”.

 

La humillación que lo cambió todo

Todo empezó hace muchos años. Yo tenía 21 años, todo un pipiolo. Un sexyboy jaja.

Me encantaba programar, darle de una forma muy creativa vida a proyectos que estaban en mi cabeza. Algunos eran ideas locas, y otras eran realmente interesantes.

Total, por aquella época, vivía solo en Almería, y me sostenía de una beca por buen estudiante y algo de dinero que me pasaban mis padres desde Extremadura. Pero siempre he sido muy ambicioso. Quería ganar mi propio dinero.

 

Bueno, tenía esa mentalidad de crecer en una empresa y llegar alto. Lo típico de la mentalidad Española.

 

Cuando fui a mi primera entrevista de trabajo, me rechazaron por no ver bien. Yo tengo Retinosis pigmentaria, (Se van muriendo las células madre de la retina y no se regeneran) Pero joder, veía muy bien en ese momento.

No se notaba a no ser que me vieses trabajando que me acercaba a la pantalla.

Total, sus palabras textuales tras casi 40 minutos de entrevista donde aparentemente iba todo rodado… Fueron: “Entonces no sé qué puedes aportarme aquí, si no ves bien.” Tras comentarle que tenía este problema de vista.

Tras comentarle que tenía este problema de vista.

 

Esa tremenda humillación fue el motor. Salí de allí, llame a mis padres muy cabreado para contárselo, busqué en Google “Darme de alta como autónomo”, me apareció una gestoría de Fuenlabrada y me di de alta como autónomo sin tener ni idea de qué era una empresa, solo con las ganas de demostrarle al mundo que yo podía hacer cosas grandes. Y las hice. Pero por el camino aprendí la lección más dura: el éxito que nos venden es una mentira.

Premios en la vitrina, cuenta bancaria agonizando

Pero ahí empezó el camino que a todo emprendedor les salta en toda la cara: centrarse en lo que tú quieres y no en lo que realmente necesita tu cliente.

Monté Technow, una empresa de auditoría. Y en vez de hacer auditorias para medianas y grandes empresas… Me puse a hacer tiendas online y webs por 500 €. Una tremenda cagada. Perdí el foco a un nivel espantoso.

Creo que fueron las ganas de empezar a ingresar dinero. Ese no era el camino. Contraté a mis primeros trabajadores, y era una jodida montaña rusa. Unos meses daban para sobrevivir. Otros nos sobraba algo de dinero y algunos más no llegábamos ni a cubrir los costes.

Pero oye, durante ese primer año nos empezaron a premiar de una forma increíble. Premios a la innovación, Premios de impacto social, premios al emprendimiento, a la tecnología…

Teníamos una vitrina bien chula de trofeos y títulos cogiendo polvo. Pero la cuenta bancaria agonizando al igual que mi salud sin que yo me diese cuenta.

 

Fue un año muy intenso y aunque visto desde fuera estaba teniendo un éxito brutal y parecía que nos estábamos forrando, por dentro me sentía un completo fraude.

Mis padres me llamaban y yo los veía muy orgullosos de su hijo. Era tanto ese orgullo y admiración que sentían y me trasmitían diariamente por todo eso que estaba consiguiendo, que se convertía en una completa barrera dentro de mi a la hora de contarle la realidad.

Cada vez que veía el nombre de mis padres en el teléfono en una llamada entrante, se me encogía el corazón. En mi cabeza no existía la posibilidad de la opción de defraudar a mis padres.

 

El suspiro de aire fresco (y la mano de la muerte)

Durante ese año infernal, llegó el mes de septiembre. Un viernes llegué a mi piso de soltero como cualquier otro. Pero si me sentía como flotando. Una sensación de cuando estás con unas cervezas de más, que flotas, pero sin haber bebido. Me hice la cena tranquilamente ya que pensé que me hacía falta alimentarme. Me puse a ver la tele un rato y finalmente al poco me fui a dormir.

 

Me desperté a las 04:00 AM Con el torso lleno de sangre que brotaba de mi nariz. Se me había reventado una vena y prácticamente me estaba desangrando. NO sé cuánto tiempo llevaba así. Era una sensación muy extraña, Entre una relajación absoluta y por otra parte, un miedo atroz. Pero ahí estaba la mano de la muerte acariciándome mientras que las gotas de sangre me hacían cosquillas cuando se deslizaban por mi cara y torso.

La sensación es como cuando te hacen un masaje que se te empiezan a poner de punta los pelos y se te pone la piel de gallina.

 

Te soy sincero, sentía tanta paz, tanto adormilamiento… Que pensé en seguir durmiendo y descansar. Y algo dentro de mí, hizo que me saliese el instinto de supervivencia.

Nunca sabrás donde están tus límites hasta que estés en una situación extrema.

 

Bendito “Oye Siri llama a…” y conseguí contactar con un amigo. Empecé a escuchar el tono de llamada. Fueron unos segundos que se convirtieron en horas. En mi mente solo pensaba: por favor, coge el móvil. ¿Habré llamado a la persona adecuada?…

Y de golpe, dejé de escuchar el tono de llamada y fue como un suspiro de aire fresco en ese momento. Yo no le oía apenas. Solo pude tener fuerzas para decirle que me estaba desangrando, que por favor, viniese a por mí.

 

Me arrastré como pude por el pasillo, abrí la puerta del piso milagrosamente y ya no recuerdo nada más después de ver a mi amigo ahí. La adrenalina solo me llegó hasta ese momento.

 

Cuando desperté, estaba en el hospital y no veía bien.

Solo recuerdo las palabras del médico: “Chaval, estás aquí de milagro. Tienes un cuerpo de hierro.” Y la segunda frase que recuerdo es: “Has perdido el 80% de la visión.”

 

Cambio de perspectiva: El nacimiento de Kiby

Fue una completa pesadilla para un chico de 22 años con ganas de comerse el mundo.

Cuando volví a mi piso de soltero, tuve un gran dilema:

 

O llamaba a mis padres para contarle la verdad, decepcionándoles a nivel dios.

O le echaba huevos y tiraba hacia adelante en un último intento más.

 

Bueno, si estás leyendo esto, es por que indudablemente elegí la segunda. Ya me conocerás, pero soy así de cabezón.

Esta etapa me hizo reflexionar muchísimo. Me hizo salir del bucle en el que estaba metido para verme desde otro espectro desde fuera.

 

Vi perfectamente bien claro todos los fallos:

 

  1. No tenía foco. Estaba muy bien tener ideas, pero había que plasmarlas en ideas rentables.
  2. Era una empresa de auditorias y estaba haciendo webs, por un precio ridículo a personas que no eran mis clientes.
  3. Y entendí perfectamente los niveles de consciencia. Un panadero que está todo el día haciendo pan, no le va a dar importancia a tener una tienda online. No va a pagar realmente una buena estrategia. Y oye, no digo que todos sean así, espero que no se me ofenda nadie. Solo quiero que entiendas que quiero decirte.

 

Buscando resolver la incógnita de por qué no han valorado mis servicios, me topé con la PNL (Programación neurolingüística). Esto fue un antes y después en mi vida. Conocí el arte de las palabras y de entender del porqué de ciertas situaciones.

También derivada de la PNL, conocí la Sinergología (El lenguaje no verbal) y con estos dos ingredientes, pude empezar un nuevo camino.

 

Pero ya no fui solo. También llegó a mi vida mi perro guía, llamado Korby. Un Labrador negro espectacular. Te dejo una imagen.

Korby y yo

Empezaron los cambios grandes. Con Technow, empecé a modificarla entera, y mostrarme como una auditora. Y por ser breves, empecé a saltarme las secretarias y secretarios de grandes corporaciones enviando cartas certificadas. Sí, como lo estás leyendo. Esto ya te lo contaré en otro artículo. Es una estrategia acojonante y muy efectiva. Todos ahí fuera están obsesionados con canales digitales y están más ciegos que yo.

 

Empecé a captar a los que sí eran mis clientes y ahí si empecé a saborear el éxito. Levanté Technow, y monté Adviser Cloud, una agencia de marketing. Igualmente la supe escalar muy bien. Llegué a tener 6 empresas en paralelo. Pero estas dos son las que se quedaron junto a mí. El resto o las vendí, o las terminé cerrando.

 

El choque de frente contra los gigantes

Mientras intentaba levantar mis empresas, busqué herramientas que me ayudaran a gestionar todo y tener un control. Probé de todo. Unos ERPs eran tan caros que solo los podía pagar una multinacional; otros eran tan baratos que no servían para nada. Otros tenían buena pinta, pero les faltaban funcionalidades, y a la mínima que instalases algunos módulos, sin darte cuenta terminabas pagando más de 150 €/mes.

Busque un CRM ya que me hacía falta cubrir la parte comercial. Sí, te la cubren todos, pero se olvidan de la otra parte, la gestión interna. Mucho captar, pero poco gestionar luego todo ese volumen.

Y oye, hablemos sobre los soportes. Esos programas de tickets. Joder, tenía que tener básicamente 3 o 4 programas para cubrir todo. Y lo peor: cuando tenía un problema real, nadie me cogía el teléfono. Era un número de ticket más en una lista infinita. O peor aún, un chat con un bot automático. Como si hablases con una pared. Ridículo.

 

Me di cuenta de que el software de gestión está hecho por gente que nunca ha sentido la soledad de un autónomo un domingo por la noche. Están creados con el fin de captar inversión y luego vender sus participaciones a un gran gigante.

 

Es un sector muy gris donde no veo algo de color ahí fuera. Y por eso estoy aquí, escribiéndote estas palabras.

 

Un software con alma para gente real

Hoy, en 2026, he decidido que mi siguiente capítulo no es montar otra agencia ni vender otra empresa. Mi propósito es volcar todo lo que aprendí en el suelo de aquel piso de Almería y peleándome con directivos en las salas de juntas de esas grandes corporaciones en un solo lugar: Kiby ERP.

 

Kiby es 100% español , no por patriotismo barato, sino porque entendemos el IVA, el recargo de equivalencia y los problemas y necesidades de los autónomos y pymes de aquí.

 

No lo he creado para captar una ronda de inversión de varios millones y desaparecer.

Lo he creado para que, cuando tú tengas un problema importante y necesites resolverlo rápido, no te sientas solo y te atienda una persona que entiende tu negocio.

 

Kiby no nació para ser el software más grande del mundo. Nació para ser el más honesto.

 

Somos una startup 100% española. Y lo decimos con orgullo porque eso significa que entendemos tus problemas, tus impuestos y tu ritmo. Aquí no hay inversores que nos obliguen a subirte el precio de un día para otro para cuadrar sus balances. Aquí solo estamos nosotros y tú.

 

  1. Kiby es el software que yo habría necesitado cuando comía arroz y pasta.
  2. El ERP que necesitaba cuando empecé a crecer.
  3. El CRM que me hacía falta cuando estábamos expendiéndonos.
  4. Ese programa SAT (Soporte técnico) cuando necesitaba gestionar todo el soporte de clientes.

 

El mercado está inundado de ERPs «grises». Programas diseñados por ingenieros que nunca han levantado un cierre metálico, financiados por inversores que solo quieren ver gráficas de crecimiento en una oficina de Londres.

 

Nos venden nubes perfectas, inteligencia artificial que hace café e interfaces bonitas. Pero se olvidan de lo más importante: que tu negocio es real. Que si internet se cae, tú tienes que seguir vendiendo. Que si tienes una duda con el recargo de equivalencia, no quieres hablar con un algoritmo, quieres hablar con una persona que sepa de qué le hablas.

 

Hacer las cosas así no es lo normal hoy en día, pero es lo único que nos permite dormir tranquilos.

 

Hecho por alguien que ha estado y está como tú: Sé lo que es que te rechacen, sé lo que es no llegar a fin de mes y sé lo que es jugársela. Sé lo que es también, que algo falle y necesites resolverlo rápido y estés agobiad@.

 

Esta sección, «En tierra de gigantes», no es un blog de marketing. Es el diario real de cómo una pequeña startup española le va a hacer frente a los que se creen intocables.

Ellos se piensan que por invertir 100.000 €/mes en publicidad y tener una cara bonita, ya está todo hecho. La realidad es otra. Los autónomos y pymes necesitan ser escuchados. Necesitan un buen programa que les cubra todo su crecimiento y lo más importante, un soporte con personas humanas.

 

¿No me crees? Mira ahí fuera a los gigantes  y mira los comentarios de las reseñas y verás que es lo que más se repite.
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P.D. Si eres de los que envían cartas certificadas para saltarse al secretario, o de los que hoy están cenando un vaso de agua para sacar su sueño adelante: este es tu sitio. Suscríbete al diario privado y no te pierdas la próxima crónica.

 

P.D2: Yo perdí vista por el camino. Ahora, quiero mostrarte un nuevo punto de vista.

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