El otro día me pillé un cabreo yo solo de los buenos. De esos que te dejan mirando la pantalla congelado, pensando: «¿Cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta de esto antes?».
Me dio muchísima rabia. Estaba con el equipo, revisando el flujo que hace un usuario cuando entra a Kiby a intentar vender algo, y nos saltó a la cara una errata de concepto brutal a nivel de producto.
Pero ¿sabes qué es lo más gracioso?
Que después del cabreo, me puse a investigar. Miré a los grandes del sector, a esos gigantes del software con miles de empleados y millones en el banco… y resulta que todos cometen exactamente el mismo error.
Ahí me cambió la cara. Me salió la sonrisa típica de cuando sabes que tienes la oportunidad de pasarles por la derecha.
Ahí sí, suspiré aire fresco, porque hoy volvemos a desmarcarnos.
Te lo cuento todo en este vídeo que grabé en caliente (o si prefieres leer, sigue más abajo):
El problema de pensar solo como contables
Hasta hoy, el menú principal de Kiby tenía dos apartados muy claros: Clientes y Proveedores.
Sobre el papel, suena de lujo. Todo correcto. Si le vas a vender algo a alguien, lo metes en Clientes. Si vas a comprar material, lo metes en Proveedores.
¿Pero qué pasa con la vida real? ¿Qué pasa con la trinchera del día a día de un autónomo o una pyme?
Imagina esto: te vas a una feria, a un evento de networking, o simplemente un amigo te pasa el teléfono de un buen abogado o de un posible colaborador. Ese contacto es oro puro para tu red profesional.
Lo quieres guardar. Pero esa persona no te ha comprado nada (no es cliente) y no le vas a comprar nada (no es proveedor).
¿Qué estaban haciendo nuestros usuarios hasta ahora?
Pues como no había otra opción, cogían a ese contacto y lo metían a capón en la lista de «Clientes». O peor aún, en «Proveedores».
Ensuciando tu negocio a nivel Dios
Hacer esto es un drama absoluto. Estás reventando tu propia base de datos.
Imagínate la escena: es viernes por la tarde, quieres cerrar la semana enviando tres facturas y un presupuesto urgente. Le das a crear la factura, abres el desplegable de clientes… y te salen 40 personas ahí metidas que no pintan absolutamente nada.
Te pasas tres minutos haciendo scroll, perdiendo el tiempo buscando al cliente real entre un mar de gente que conociste en un evento hace seis meses.
O peor aún, buscas, “María XX” y te salen 19 y solo 3 son clientes. Una completa cagada a nivel dios.
¿Por qué pasa esto? Porque nosotros, al igual que los gigantes del software, diseñamos esa parte pensando como un ERP (contabilidad) y no como un CRM (ventas).
Y me niego a que sigas teniendo ese caos dentro de Kiby. AAAAAAAAH!!! Que muerdo. Jajaja.
Que rabia no darme cuenta antes…
La triple frontera: Llega el menú «Contactos»
En los próximos días, vamos a lanzar una reestructuración total de esta parte. Se acabó el ruido visual.
Vamos a añadir una sección principal unificada en el menú llamada “Contactos”. Y de ahí van a colgar tres patas perfectamente separadas:
1. Clientes: Solo para los que te pagan. Los que salen en los presupuestos y facturas.
2. Proveedores: Solo para los que te cobran. Tus gastos.
3. Conocidos: La magia. Tu agenda profesional. Aquí irá cualquier lead, contacto de networking, tarjeta de visita o posible colaborador. Están en tu radar, pero no ensucian tu facturación.
Creo honestamente que solucionar este error de experiencia de usuario es vital. Tu negocio tiene que estar limpio para que puedas ir rápido.
Añadimos “conocidos” ya que tampoco son oportunidades de ventas. Son contactos sin más, que están ahí y te pueden servir en un futuro.
Por supuesto, un conocido se puede transformar en proveedor, cliente, o en una oportunidad de venta.
Así si cerramos el circulo completo.
El extra: La limpieza de primavera (Archivados) en clientes.
Pero ya que nos poníamos a picar código y a reestructurar, no íbamos a dejar las cosas a medias.
Llevabais semanas dándonos un feedback muy bueno:
«Oye Jorge, tengo una lista de clientes enorme, pero la mitad ya no me compran por el motivo que sea, y me estorban en los listados».
Típico caso en el que buscas a «María» y te salen ocho distintas, cuando solo le facturas a una.
Por eso, junto a esta actualización, estrenamos la función de Archivar Clientes.
A partir de ahora, si un cliente deja de trabajar contigo, le das a archivar. Desaparece instantáneamente de tus listados activos y de los desplegables de facturación para no molestarte más, y se va a una pestaña oculta llamada «Archivados».
Y tranquilo, si algún día vuelve, con un clic lo desarchivas y lo tienes operativo de nuevo con todo su historial intacto.
Menos ruido. Más velocidad. Más ventas.
Seguimos mejorando tu día a día desde las trincheras. En breves, vendrán cosas muy, muy chulas que van a cambiar tu forma de entender las oportunidades de venta.
Ahora si me he quedado a gusto de verdad.
PD: Estamos creciendo a un ritmo casi infumable. Estamos inmensamente agradecidos por vuestra confianza, pero no os podéis imaginar cómo nos cuelga la lengua del sprint de desarrollo que nos estamos pegando para traeros todo esto.
Nos leemos en la siguiente crónica.





